Razones para amar a un niño con autismo

Razones para amar a un niño con autismo

La primera y por ser la primera la más sencilla, la más obvia, la que llega desde lo simple de la evolución humana; de simple que es, es verdadera, inamovible y lleva así desde el inicio de los tiempos de cualquier especie: le vas amar porque es tu hijo.

Y les vas a amar por encima de todas las cosas y por debajo y por los lados. El Amor no entiende de diferencias y de diagnósticos tempranos. Además con la prontitud que se diagnostica el Amor de un padre a su hijo no se puede diagnosticar nada en la vida.

Le vas a querer sin importar que tenga otra manera de pensar y comunicarse. Te dará igual su poca interacción social; de hecho estas diferencias serán multiplicadoras de tu amor por él. Nunca estarán en el Debe de tu contabilidad del amor hacia él. Este inmueble nunca se depreciará. Y si hay un descuadre mira en el asiento de los besos pendientes que le vas a dar.

Sabemos de sobra que cada ser humano es único, pero tú hijo con autismo será la botella única de una tirada de la mejor cosecha de tu vida. Pronto descubrirás las siglas TEA, Trastorno del Espectro Autista, porque cada persona con autismo es diferente y única y cada uno de ellos rompe el espejo de los estereotipos que tanto daño hacen en el mundo social en el que crecerá y vivirá de manera única y bella a tu lado. Además te propongo que cambies esas siglas por Trastorno del Espectro Auténtico.

Algunos no te entenderán y creerán que es la pena lo que muestras o que la usas para hacerte un hueco en un mundo que sólo existe para ellos. Pero aguanta el tirón porque lo que muestras es la realidad de un hijo diferente. Es la mejor manera de integrar a alguien que no cumple con los cánones establecidos. Porque la pena es lo que toman los que no son seleccionados en una entrevista de trabajo, los que no son besados por la chica de sus sueños o los que no son seguidos en las redes sociales…

Tú aguanta. Levanta la cabeza con orgullo y grita a los cuatro vientos que es tu hijo. Con orgullo y mostrándole tal y como es. Con sus cosas malas y buenas que ya te encargarás tú de transformar sus debilidades en fortalezas y pararás con tu careto los zarpazos de los lobos con pieles de cordero.

Tienes la oportunidad única de vivir con una persona única, como cualquier padre. Pero al lado de alguien que te enseñará una nueva manera de ver el mundo. Cambiará los pilares del edificio de tus expectativas, moverá las tierras de tus objetivos y te hará entender que has de respetar la opinión de todo el mundo aunque ello te duela. Entre otra cosa porque eso durará lo que dura una caña fresca en una tarde de verano en una terraza de Madrid. Porque tienes un proyecto único y es sacar a tu hijo adelante e integrar a alguien diferente en una sociedad que no entiende muchas cosas de ti ni del autismo.

De repente te has convertido en una embajador de algo muy importante: darle voz a quien no la tiene, enseñar al que no puede, normalizar conductas atípicas y un sin fin de cosas nuevas que conseguirás al lado de tu hijo.

Y por muchas piedras que haya en el camino, al final del mismo serás sólo una cosa: mejor persona. Aprovecha la ocasión y acuna al autismo entre tus brazos, pues es el camino para realizarte como ser humano.

-Reflexiones de un autista.

 


Fotografía: David Martín