Escucha a los profesionales del autismo

Escucha a los profesionales del autismo

Siendo mi hijo, el mayor, muy pequeño, observábamos en él comportamientos diferentes y dificultades tanto en la psicomotricidad gruesa como fina. No sabíamos si era zurdo o diestro cuando ya tenía que saberse; una serie de cuestiones que los profesionales no sabían cómo diagnosticar.

Pero ella sí lo sabía.

Fuimos a muchos sitios e intentamos que nos dijeran a que se debían las dificultades de aprendizaje que ya se empezaban a notar. Nadie supo decirnos que le pasaba a nuestro hijo. Lo metían dentro del famoso cajón de sastre del TGD, Trastorno Generalizado del Desarrollo, que es equiparable a cuando te pones muy malo y te dicen que es un virus.

Pero ella sí lo sabía.

Y ahí apareció ella. Con unos simples test, su observación y por supuesto sus conocimientos, diagnosticó TANV, Trastorno del Aprendizaje no Verbal. Un trastorno bastante “nuevo” y un poco complejo de entender y de explicar.

En estos años que llevamos de hospitales, hemos tratado con todo tipo de profesionales; médicos, psicólogos, pedagogos, asistentes sociales y un sin fin de personas que dan lo mejor de sí para diagnosticar y ayudar a las personas.

Y es que ella lo sabía.

Pero ella es diferente. Ella va con la seguridad de saber lo que pasa. De dar su vida para ayudar a padres que han tenido un tsunami emocional que no saben bien cómo gestionar. Hablas con ella y te serena. Te mira y te tranquiliza. Te acompaña en esos momentos en los que estás desnudo en la vida y solo ves frío y lluvia. Y ella te arropa. Es música tranquila y un pozo de sabiduría del trato personal. Le acompaña todo, sus conocimientos, su voz, sus opiniones que no consejos, repartidos desde la dulzura y fruto de muchas horas de trabajo.

Pero ella si lo sabía.

Después de aquel diagnóstico que hizo y que nosotros como padres creímos desde el principio, el equipo de neurología del hospital donde trataban a mi hijo quiso confirmarlo encargando un estudio en profundidad a neuropsicología.

Estuvimos llevando a mi hijo una semana seguida y le hicieron todo tipo de pruebas. El último día el neuropsicólogo salió para hablar con nosotros como padres y nos preguntó:

.- ¿Quién les dijo que tiene TANV?

Mi mujer y yo dijimos Bea, la orientadora del colegio.

El neuropsicólogo nos dijo: pues denle mi enhorabuena, porque su hijo efectivamente tiene TANV, pero es difícil que en el colegio sean capaces de detectarlo. Se trata de un trastorno muy especial y casi nunca dan con él.

Y luego llegó mi hijo Lucas, que es una persona con autismo; al que según “otros profesionales” teníamos que tomar la decisión de llevarle a Educación Especial. Ella le evaluó, confió en él; sabía que la Educación Especial no es el mejor sitio para una persona con autismo. Sabía que necesitaba un colegio especializado en TEA, en el que Lucas llegaría al máximo de sus posibilidades.

Y por tesón y por sus conocimientos, conseguimos que Lucas fuera a un colegio para personas con autismo; en el que está hoy en día y donde está aprendiendo y siendo feliz en un entorno que es el más adecuado para él.

Porque Bea sí lo sabía.

Porque la vida me ha enseñado, en este y otros ámbitos, que hay gente que sabe y gente que no sabe, gente que ayuda y gente que no ayuda; y Bea, la orientadora del colegio, sabía y ayudaba.

Por eso la tendremos siempre presente en nuestra familia. Porque cuando la lluvia más arreciaba y hacía más frío apareció ella y nos arropó. No nos conocía de nada, pero sabía que en la tormenta que estábamos pasando la íbamos a necesitar. Y estuvo allí. Excediéndose siempre en cosas buenas: en dulzura, en acompañamiento, en opiniones positivas y en un sinfín de gestos que hizo que la tormenta no pudiera con nosotros y siguiésemos adelante con nuestra familia. Ella es bendita culpable de lo que hoy hemos logrado con nuestros hijos.

A Beatriz le estaremos agradecidos de por vida. Por ser buena persona y buena profesional, y sobre todo por saber detectar cuándo otro ser humano ha sufrido un impacto tan brutal en su mundo interior. Esto mucha gente no sabe detectarlo, pero…

Ella si lo sabía…

-Reflexiones de una persona con autismo.

 


Fotografía: David Martín