Las  vidas  de  los  padres  con  un  hijo  con  autismo

Las vidas de los padres con un hijo con autismo

Hoy ha sido un día duro, como el futbolista que marca tres goles te has llevado el balón a casa. Has roto la tele, has rociado de nuevo la nocilla por toda la casa, te has hecho caca en el salón, has roto las cortinas del baño, has tirado un vaso de leche en el sillón y hasta has conseguido que tú madre pierda los nervios y te grite. Conmigo ya pudiste con lo de la nocilla. Con las demás cosas me invadió la resignación. Ambas cosas pocas veces las has conseguido.

Hasta tu hermano a media tarde se me acercó y me dijo cabizbajo: ¡este tío va a poder con nosotros! Yo simplemente asentí porque en ese momento también lo sentí así.

Esto es lo más duro a lo que nos hemos enfrentado en nuestras vidas: el autismo.

Pero sabes, cuando os fuisteis a dormir tu hermano y tú y nos quedamos tu madre y yo los dos solos en el salón, cansados y abatidos, solo le pregunté una cosa: ¿te imaginas que Lucas no tuviera autismo? Y tú madre me dijo lo más grande que se puede decir de un hijo: yo le quiero tal y como es. Yo no quiero que sea de otra forma. Por muy duro que sea quiero a Lucas como es.

Y esa hijo es la gran verdad que gobierna nuestras vidas. Las vidas de los padres con un hijo con autismo. Que os queremos como sois, aunque haya días que os llevéis el balón a casa.

Mañana será otro día y seguro que seguirás despertándonos a todos con las pilas cargadas y dispuesto a hacer de las tuyas. Nos da igual hijo mío porque seguiremos queriéndote como eres. Ya no imaginamos la vida con un Lucas diferente.

¡Felices sueños!

-Reflexiones de una persona con autismo.

 


Fotografía: David Martín