Yo no soy producto de tu imaginación

Yo no soy producto de tu imaginación

Hay sensaciones raras: como cuando te dan la mano para saludarte y está blanda, cuando ves a una mujer muy arreglada con un bote de cerveza por la calle o si en el metro alguien al coger la barra toca tu mano sin querer.

Pues bienvenido al mundo de tu imaginación. Ese mundo está lleno de tus prejuicios, de tus experiencias pasadas, de tus percepciones y se nutre de tus valores y tu educación; se moldea con tu entorno e incluso en ese escenario hace malabares la genética.

Y gracias a ese mundo y al desconocimiento del autismo, si vemos a una persona balanceándose y repitiendo las mismas cosas nos asusta y acercamos a nuestros hijos a nosotros como si hubiéramos visto a un ultra que viene a machacarnos por no pensar igual que él.

Pues no amigo, no. Eso balanceos repetitivos o esas repeticiones de frases hechas son típicas y muy dadas en personas con autismo. Evidentemente no presumo aquí de ser el más valiente, pues tiendo más al otro lado.

Pero lo que quiero trasladarte es que ante esta situación mantén la calma, pues es muy improbable que una persona con autismo te agreda. Otra cosa es que al exteriorizar su alegría, su frustración o no poder comunicarse puedan moverse, golpear, arañar…

Ante esta situación sobre todo mantén la calma; intenta comprender su manera de comunicarse. Piensa totalmente en positivo y mira como esa persona intenta llegar a ti por un camino desconocido.

Tampoco cojas la bandera de voy hacer un experimento y le voy a dar un abrazo, porque ahí estás rompiendo su costumbre, su rutina y puedes provocar una situación que se te vaya de las manos.

Estate tranquilo, sonríe, deja que la situación la vaya manejando él y vete observando las cosas que le gustan o las que le incomodan. Deja que su comunicación no verbal te vaya abriendo el camino de la comunicación verbal y comenzarás a entender su idioma.

Sobre todo no muestres miedo, ni agresividad, ni desprecio, cámbialas por sonrisas, dulzura, tono de voz bajo, pregúntale cosas simples sin intentar ser ni profesor, ni policía, ni psicólogo, ni nada. Simplemente muéstrale la versión más tranquila y dulce de tu yo más profundo y verás como os comunicáis.

En fin, observarás que en el fondo y en la superficie lo que tienes que hacer es lo que haces con cualquiera con el que interactúas.

Por favor, actúa de forma natural cuando te cruces con una persona con autismo, no vayas de nada, simplemente muéstrale la mejor versión de ti mismo. Porque además él lo va hacer. Ellos se dirigen a ti de manera trasparente y limpia.

Lo demás es producto de tu imaginación.

-Reflexiones de una persona con autismo.

 


Fotografía: David Martín