Cambios que se producen en el autismo

Cambios que se producen en el autismo

Alguna vez hablamos de los cambios que se producen cuando el autismo llama a tu puerta. De un minuto a otro pasas de ser madre o padre a ser madre o padre de una persona con autismo, que evidentemente no es lo mismo. Ahora bien, como la familia abarca a muchos más miembros, los cambios no solo se producen para ti, si no que cambia el papel de todos los familiares próximos a tu hija o hijo de forma que a todos ellos les llega el apellido “de una persona con autismo”. Así el abuelo pasa a ser abuelo de un nieto con autismo, el tío pasa a ser tío de un sobrino con autismo, etc.

Pero entonces es cuando se produce algo maravilloso y complicado a la vez, que requiere de todo nuestro esfuerzo para que la familia siga navegando y no perdamos a ningún miembro en este mar embravecido que es el autismo: las relaciones cambian.

Lo que antes era la relación de una madre de niño con tres años con su madre, ahora pasa a ser la relación de una madre de un niño con tres años que tiene TEA con su madre, que es una abuela de un niño que tiene TEA, y este cambio se ha de saber administrar y gestionar, si no el tiempo puede ser capaz de devorar la relación.

Con el fin de no hablar de nadie hablaré de mí una vez más, y os contaré los cambios que he observado en mi familia y sobre todo los comportamientos que vinieron de la mano del diagnóstico de mi hijo:

  1. Hubo una primera etapa de no aceptación, de pensar que todo pasaría y que de repente Lucas de la noche a la mañana sería un niño sin TEA; empezaría a hablar, a jugar con el resto, a fijar la mirada… En fin a pensar que el autismo desaparecería.

En esta fase intentar hacerle entender a tu madre, la mía tenía 73 años, que el autismo no se cura, que es un trastorno y que ha venido para quedarse para siempre, es harto complicado. En esta fase aparecieron roces porque algunos familiares, con el fin de ayudar y hacerlo más llevadero, te traían “pseudotratamientos” mágicos que curiosamente habían visto por internet y que también curiosamente valían un pastizal. Mi mujer y yo siempre lo tuvimos claro y nunca apostamos por ninguna de estas fórmulas magistrales; a nuestra familia directa, que lo hacía por ayudar, siempre les decíamos: muchas gracias, pero nuestro hijo ya está en las mejores manos que puede estar y en los mejores hospitales de nuestra ciudad.

Ahora bien, reconozco que en aquellos momentos esto pudo suponer una gran tensión, pues tú acabas de recibir un diagnóstico que te ha destrozado por dentro y que alguien venga y te diga que comiendo sardinas del Mar Rojo tú hijo va a volver hablar…, pues eso, hay que estar muy templado para no montarla.

Lo que puedo decirte es que trates de mantener la tranquilidad y la calma, y aceptar que todos lo hacen con buena fe, aunque eso sí, seguramente oirás alguna que otra tontería. Tenlo claro y de manera educada reafírmate en lo mejor para el peque.

  1. En la segunda etapa se produce algo incluso más peligroso, todo el mundo opina. Que si el médico cuál, que el niño tiene que ir al cole tal, que se le ve mejor, que ya está a punto de hablar y bla bla bla. Ten en cuenta que son familiares directos y opinan siempre con buena intención, aunque a veces a ti te haga daño. De nuevo paciencia y tener claro con tu pareja que el camino que habéis elegido para tu peque es el correcto; y si no lo es, ya os encargaréis de coger otro. Las opiniones de todos escucharlas, las que consideres que no te hacen bien olvídalas rápido y no te hagas daño.

Y pongo estos dos puntos porque la lista me daría para mucho más, pero no quiero yo ser tan pesado como otros familiares míos jejejej.

 

Reflexiones de una persona con autismo


Fotografía: David Martín