Hoy me has podido autismo

Hoy me has podido autismo

Y otra vez no puedo respirar. Siento que me ahogo, y de nuevo mis pensamientos se van a ríos llenos de mierda, de los que no consigo salir. Y de nuevo esta sensación de desasosiego y de no importarme nada de lo que ocurra o pueda conseguir.

Y otra vez no quiero quedar con nadie pues no necesito las risas fingidas ni los abrazos no dados a su debido tiempo…. Dicen, que estos momentos amargos, sirven para sacar conclusiones y ver quién está y quién no a tu lado. Sinceramente cuando la alegría no aparece tampoco es necesario que haya mucha gente. ¿Para qué? ¿Para regalar lágrimas de barro? para eso es mejor no molestar a tus seres queridos.

Momentos así se pasan solo. Porque pasan. Y todo dentro de algún tiempo vuelve de nuevo a la normalidad.

Pero aunque sepas que algo va a pasar, no es alivio cuando llega. Otra vez el autismo golpea con fuerza la estabilidad personal y familiar, otra vez te coge de la pechera y te pone en el borde del precipicio de la paciencia. Otra vez mi hijo vuelve hacerse pis encima ¿Cuántas veces? ¿3, 4, 6, 8 al día? ya perdemos la cuenta. Perdemos la cuenta de las veces que cambiamos la cama. Perdemos la cuenta de las lavadoras que ponemos a media noche. Otra vez se despierta cuando las calles no están ni puestas. Y así empiezas de nuevo de cero a enseñarle que no se tiene que hacer pis y que la noche es para dormir.

Pero la situación te derrota. Por lo incomprensible del tema y por la desesperanza del pensamiento negativo y embustero de que esto siempre será así.

Sabes que no. Que algún día pasará y que cuando empiece el colegio no vendrá con una nota diciendo que se ha hecho cuatro pises encima.

No queda más remedio que aguantar y resistir los golpes. Ninguno de ellos te tumban, pero todos te merman. No puedo dar consejos, pues nunca los di, siempre dije que daba mi opinión. Pero es muy difícil darla ante hechos tan inexplicables y conductas tan desesperantes. Hoy no tengo hueco ni para opiniones ni para metáforas. Hoy estoy cansado. Eso sí, a pesar de todo seguiré, como no puede ser de otra manera, pues sé que esto tiene final.

Hoy no puedo echarte una mano diciéndote que ánimo, pues él que lo necesita soy yo.

En fin, el autismo es así. Es tontería que ocultemos estas situaciones, pues nunca enseñaríamos la pura verdad de este maldito trastorno y por lo que pasamos los padres y madres de las personas con autismo.

 

Reflexiones de una persona con autismo


Fotografía: David Martín