¿Qué es lo que desea una persona con autismo en Noche Vieja?

12 UVAS, 12 DESEOS de una persona con autismo. 

Esta noche se toman 12 Uvas, que muchos asocian a 12 Deseos para el Nuevo Año. Y que muchos dicen que si te tomas las UVAS asociadas a cada campanada esos deseos se cumplen.. 

Mira, yo comerme las uvas una a una con cada campanada, no lo voy hacer. No es mi estilo. Soy mucho más anárquico, pero como en el Mundo de los Deseos la rigidez no existe si pediré 12 cosas, pues estoy seguro que se van a cumplir: 

Mi primer deseo: Que quieras más a los tuyos. Que quieras más a tus vecinos, a tus amigos, a los que conoces. Que hagas todo los posible por servirles, por ayudarles. Este es el único camino para ser feliz. Y además así me garantizo que cuando me conozcas me vas a querer mucho. 

Segundo: Que hagas la mitad de los esfuerzos que hago yo, para llegar hasta mí. NO te pides que hagas lo que hago yo, que me dejo la vida día a día para que me entiendas, pero si te pido que por favor, me des un poco de tu tiempo para que podamos llegar a ser amigos. 

Tercero: Que me incluyas, que me tiendas la mano para tirar de mi hacia ti. Empujones, ya me sobran. NO me excluyas. 

Cuarto: Que ayudes a mis padres. Qué ayudes a las personas que día a día, viven con una persona con autismo. Pues llevan una cruz pesada, y tienes que ayudar a llevarla. No pongas más pesos en sus espaldas. 

Quinto: Que no tires petardos hoy, ni nunca. Mi mundo se hunde con cada sonido que tu construyes. Me da miedo el ruido alto, y tú lo sabes. 

Sexto: Que si me ves, no pongas caras raras. Las “caras raras” son para el picante, para lo agrío, para lo que sabe mal. Y yo te garantizo que soy azúcar con miel. 

Séptimo: Construye puentes para la integración. No hagas que haya diferencias interminables y grietas que no puedo saltar. Intenta crear un mundo donde todos los niños lleguemos a lo máximo de nuestras posibilidades. No se trata de justicia social, se trata de justicia humanitaria. Se justo. 

Octavo: Qué me acaricies, o que lo intentes. Me basta con esto último. Que por lo menos lo intentes. Y que una vez y otra, me intentes besar y abrazar, y verás como llega un día en el que círculo se cierra. 

Noveno: Qué limpies mis alas, para poder volar. Que solo quiero volar. Que no las ensucies. Que hagas todo lo posible para que sea mariposa. Que no me hagas sentir más como el gusano que nunca llegó a ser mariposa. 

Décimo: Que tengas respeto por la diferencia. Y que no te sea indiferente el respeto. Que no juegues hacer malabares con mis posibilidades, y que seas mi “payaso favorito” en el Circo de la vida. 

Décimo Primero: Que me llames para jugar. Que solo grites mi nombre cuando haya chuches. Que me hagas cosquillas, hasta que tú te rías. Que hables conmigo hasta que seas tú el que no pueda. Que me acaricies hasta que las caricias ya no te sobren. Y sobre todo que me beses sin esperar nada a cambio. 

Décimo Segundo: Quiéreme cómo soy, sin más. 

Y así me iré a dormir esta noche, sabiendo que mis deseos se cumplirán. Y cuando se cumplan, no sólo haremos que el mundo sea un poco más bonito, si no que tu camino y el mío hayan merecido un poquito más la pena. 

Reflexiones de una persona con autismo