Una persona con autismo no es ni mejor ni peor que tú

 

 

¡Pues claro que sí! Todos somos diferentes y tenemos distintas capacidades.

Cristiano es muy bueno jugando al fútbol, pero quizás yo le gano subiendo montañas.

Beyoncé es muy guapa, pero a lo mejor tú eres mucho más simpático que ella.

Donald Trump es el presidente de los Estados Unidos y yo lo soy de mi comunidad, ¿qué tiene más mérito?

Raphael tiene una voz que gusta tanto a mayores como a jóvenes, pero ¿qué tal se le da cocinar?

Felipe Reyes es muy bueno al baloncesto, pero a lo mejor le pillo yo en una piscina olímpica y le gano buceando.

Si yo no niego que Susanna Griso presente muy bien su programa, pero a lo mejor la invito a una cena de Nochevieja en mi casa y no sabe qué decir.

¡Por supuesto que Fernando Alonso es un gran piloto de Fórmula Uno! y yo jamás llegaré a donde él ha llegado en ese deporte, pero a lo mejor no sabe conducir un carrito de bebé.

¡Pues claro que Julio Iglesias tiene mucho dinero! y la familia Botín, pero a lo mejor les dejamos una tarde entera con un niño con autismo y no saben qué hacer.

Nunca seré tan tonto de negar lo bien que escribe Vargas Llosa, y jamás haré la idiotez de intentar compararme con él, pero a mi madre le gusta más mi blog que cualquier cosa que escriba él.

¿De verdad puedes llegar a pensar que seré yo el que ponga en duda la fuerza voluntad de un maratoniano que baja de 2,20 horas en hacer 42,5 kilómetros? Pero lo que si pongo en duda es que si le invito a mi casa un domingo por la tarde con mi hijo Lucas, que se mea 7 veces, pueda soportarlo.

La conclusión es sencilla: demasiada gente espera que juguemos al futbol como Cristiano Ronaldo, que corramos un maratón, que conduzcamos como Fernando Alonso y un largo etcétera de educar a niños pequeños en un mundo competitivo y voraz donde hay escuelas que dan café para todos. Pero a las personas, mi buen amigo, no se las puede juzgar solo porque hagan una cosa bien o porque sean el mejor del mundo en algo, primero porque nadie debería juzgar a nadie, pero si alguien tuviera esa osadía debería intentar estudiar muchas variables para saber si esa persona es buena o mala en algo o simplemente diferente.

Somos diferentes y como diferentes que somos a unos se les da bien una cosa y a otros otras. Intentar estandarizar conductas, comportamientos y juzgar a todos siguiendo el mismo patrón de medida en una gran tontería.

Pondré un ejemplo que creo que muestra lo que quiero decir, si a un maratoniano le pedimos que corra un kilómetro por debajo de 6,40 y se lo pedimos a mi hijo que tiene torpeza motora y que lo máximo que ha corrido en su vida son 800 metros, ¿qué tendrá más mérito, que el maratoniano haga una marca de 3,50 en un kilómetro o que mi hijo sea capaz de terminar el kilómetro en 7,10?

La verdad es que yo no lo sé, júzgalo tú mismo; yo no soy quien para juzgar a nadie, pero sí tengo claro que las dos cosas son muy importantes y lo dejo en “muy importantes”, ni más o menos, solo igual de importantes.

 

Reflexiones de una persona con autismo