El autismo y las diferencias

Eres torpe y me encantas.

Sin tus ganas de vivir me soliviantas.

Tus ojos verdes miran al sol mientras

las noches se levantan

 

Dime que no me quieres

y miraré hacia otro lado;

pero jamás me pidas

que te deje tirado.

 

Contigo voy con todas mis fichas,

sin lamentos y sin espantos,

y si la partida va mal, y pierdo,

recuerda: yo siempre me levanto.

 

Sales corriendo sin meta precisa,

-como yo cuando tu madre se enfada-,

pero es verdad que pienso: mi hijo es feliz,

¡será por tu eterna sonrisa!

 

Y a veces no puedo más,

porque lo vuelves hacer

y tenemos que de nuevo limpiar,

sin embargo al segundo, se nos vuelve a olvidar.

 

¡Eres torpe y me encantas!

Sin tus labios de fresa, que no besan,

no se vivir y se me olvida respirar,

es como el reo al que los años pesan.

 

¡Y así eres tú!, distinto a la gente.

Y te quiero así,

no te quiero normal .

Te quiero simplemente porque eres diferente.

Realmente muchas de las diferencias que existen entre los seres humanos tienen su origen en el propio ser humano. Entiendo que cuando el hombre decidió, hace millones de años, empezar a convivir en grupo ya que de esta manera aumentaba considerablemente sus posibilidades de supervivencia, empezaron a nacer también las diferencias.

Seguramente fue con la aparición del lenguaje cuando, esas diferencias, llegarían a establecerse para quedarse siempre al lado del ser humano. El proceso, si se puede simplificar, es sencillo: el hombre decide vivir en sociedad, al hacerlo se estandariza lo que es normal y lo que no lo es. Si todos veían el mundo de una manera y de repente alguien no lo veía así, parece que hubo muchas posibilidades  de que ese, que lo veía de otra forma, fuese “el diferente”. Y, en mi opinión, ahí pudo nacer la exclusión. Era más fácil excluir que entender. Era más fácil empujar fuera que tender la mano para meterle dentro. Además cuando en una sociedad se establecen estas diferencias, llenas de prejuicios, mentiras, ignorancia y desinformación, siempre es más fácil excluir que integrar al diferente, porque otra enorme cualidad del ser humano es que no le gusta el cambio y alguien diferente te obliga a cambiar te obliga a mirar diferente, a pensar diferentes, a realizar pruebas diferentes para su aprendizaje, y esto querida amiga no gusta al ser humano.

En fin, es solo una opinión. Probablemente la exclusión y la diferencia entre seres humanos sea mucho más compleja de lo que yo opino, pero no me importa tanto el origen de la misma, lo que realmente me importa es que se apueste ahora por la inclusión de las personas que son diferentes.

De verdad, por propia experiencia, convivir con una persona con autismo es realmente difícil, ya hablaremos más en otros post de este tema, pero de igual modo me atrevo a decir que lo que te aporta una persona con autismo nadie jamás te lo puede aportar. Es tanta la riqueza como ser humano que obtienes al lado de personas diferentes, que merece la pena conocerles, ayudarles y aprender de ellos. Lo demás no tiene cabida, en una sociedad sabia.

 

Reflexiones de una persona con autismo