Lo siento pero te vas a morir, tengas o no tengas autismo

Para un momento y concéntrate conmigo en un razonamiento simple e interiorízalo, porque es una gran verdad que sabes, pero que no te gusta escuchar. Te vas a morir. Si compañera, son malas noticias lo sé pero tarde o temprano, con 100 años ¡ojalá!, o dentro de un rato, pero todos y cada uno de nosotros nos vamos a morir.

Había un profesor mío que decía y predicaba que le gustaba el tiempo y la muerte porque eran las dos cosas más justas que conocía: para todo el mundo una hora es una hora, y todo el mundo, tarde o temprano, se va a pasar la eternidad con el de la guadaña.

Una vez dicho esto, que entiendo que para muchos de vosotros es algo difícil de digerir y de asimilar, viene otro pensamiento que es tan real como el primero de la muerte. Tu vida, la mía, la de cualquier ser humano dura en este mundo una millonésima parte de la millonésima parte de la millonésima parte de un microsegundo, es decir, estamos aquí muy, pero que muy poco tiempo comparado simplemente con cualquier piedra que te puedas encontrar en frente del parque de tu casa. Quizás muchas de las montañas que ves por tu barrio llevan ahí cientos de miles de años, y seguirán cuando no estés. Y esa piedra fría y grande que nadie pudo romper, y que ni el viento ni la lluvia son capaces de erosionar, cuando tú te vayas ella seguirá. Y seguirá a lo mejor millones de años.

El razonamiento entonces es sencillo: nuestra vida dura muy poquito si la comparamos con otras cosas de la naturaleza, y todos nos vamos a morir. Entonces si esto es así ¿Qué sentido tiene no ayudar al diferente, no incluirle, o hacer daño al que tienes en frente solo porque consideras que no es normal?

Entiendo que sería mucho mejor que el poco tiempo que tenemos lo pudieras dedicar a aprender por ejemplo a dibujar a carboncillo, a correr una maratón, a leer buenos libros, en fin a cosas que de una manera o de otra dan un poco de sentido y llenan de aire fresco la bolsa esta que llamamos vida.

Con el poco tiempo del que disponemos, sabiendo que tarde o temprano tendremos que pasarle cuentas al más importante de tu vida, que eres tú, ¿qué sentido tiene hacer daño a los demás? Sinceramente ¿Qué aporta esto a mi corta vida? tampoco soy quizás el más indicado para decirte que tienes que ir por la vida invadido de amor y haciendo el bien, pero sí me veo con fuerza moral para afirmar que debemos de intentar cada día hacerlo mejor. Pues claro que yo soy el primero en confundirme y en hacer daño a alguien sin pretenderlo, pero ahí está precisamente la esencia del razonamiento: cuando detectas que te has pasado pide perdón y si no te perdonan, aprende para no cometer el mismo comportamiento con otra persona, pues ya tienes la experiencia de que puedes herirla.

De verdad, una de las cosas que me tienen enamorado del autismo, tómese esta frase como un pura metáfora, es que mi hijo jamás hace algo para hacer daño de manera intencionada, ¡y mira que hace trastadas! Pero nunca busca hacer el mal para herir, para desestabilizar, para buscar tus puntos flacos, para que te hundas…  ¡Eso jamásssssss!

Y en eso, nosotros, que nos consideramos normales, deberíamos aprender, y mucho, y saber que con el poco tiempo que vamos a estar aquí es absurdo hacerle el mal a otro ser humano. No sé gana nada; es como meter todas tus fichas al rojo, en una ruleta que solo hubiera números negros. Haciendo el mal, siempre, siempre, siempre vas a perder. Quizás ahora no, pero habrá un día que te rendirás cuentas a ti mismo, y perderás.

 

Reflexiones de una persona con autismo