Soy una persona con TEA y quiero aprender a saltar

Quiero aprender a saltar

Todas las mañanas cuando bajo del autobús, tenemos que andar unos 15 minutos desde la parada hasta el colegio. Pasamos por un bar, por una cristalería, y por un estanco que no sé lo que es. Bueno sí sé lo que es, un sitio donde se compran cilindros blancos que los enciendes y dicen que matan. Pero ¿entonces porque los compra la gente? Perdón por la pregunta, pero como a mi me preguntan tantas cosas raras, creo estar en mi derecho de preguntar también.

En fin, esto no es lo que nos ocupa. Lo que quiero aquí contar es que me subo a un bordillo, bastante grande para mi, y me he dado cuenta que no sé saltar. Y sinceramente a mi me gustaría mucho aprender a saltar. Pero sobre todo para:

Saltar, por encima de la gente que me mira como si hubiera visto un extraterrestre, y no con una sonrisa como se debería de mirar a cualquier niño del mundo por diferente que fuera…….

Saltar por encima de los besos que debo, y de los abrazos que no he dado. Pero saltar alto para dárselos a una estrella y que estemos en paz.

Saltar por encima de la ignorancia de la gente, de aquella gente que pone palos en la rueda de mi conocimiento, y que piensa que no puedo dar más de si.

Saltar por encima de las hipocresías, de la gente que dice que me quiere, pero luego nunca me llama cuando hay chuces.

Saltar por encima de la gente que no lucha por los diferentes, y que no integra a los demás. Que toma zumos de exclusión y tostadas de intolerancia.

Saltar por encima de las sucias bocas que escupen mentiras sobre los más débiles, y por encima de aquellos que hacen del builyng con mis amigos su arma más cobarde.

Saltar por aquellos que dicen que me entienden, que debe de ser muy duro esto del autismo, pero jamás vinieron a verme ni hicieron un esfuerzo aún estando cerca de mi.

Saltar por encima, de los que excluyen, de los que no me llaman al máximo de las posibilidades, de los que piensan que mis padres necesitan un descanso pero nunca se quedan conmigo.

Saltar por encima, de aquellos que no hacen columpios para mi, que tiran portados aún sabiendo que me molestan, y de aquellos que jamás miraron la forma de sacarme a pasear, por miedo a que saliera corriendo.

Saltar, saltar, saltar: para muchos sencillo, para mi complicado. Lo conseguiré estoy seguro. Y ese día estaré más cerca del sol y de las estrellas. De momento me conformo con intentarlo día a día.

 

Reflexiones de una persona con autismo