Autismo: Te enfrentas a una nueva realidad

Y todo cambió ese día……y ya nada fue igual

Y fue entonces cuando entendí, que jamás mi realidad sería como antes.

Ese día mis expectativas saltaron por los aires, y con los cachitos que me quedaron de ellas tuve que hacer pañuelos para limpiar mis lágrimas de sangre.

Ese día, en el que todo cambió, entendí que dar un abrazo ya no sería como antes. Que mis caricias, que yo pensaba eran por ti tesoro deseado, solamente eran conchas vacías. donde se oía las bisagras de la puerta del infierno en el que viviríamos a partir de ese día.

Y todo cambió. Porque ya no me podía acercar a ti. Bueno, si me podía acercar, pero tú decidirías siempre marcharte para que no te tocara. Y en cada huida te llevabas mi ilusión y me dejabas con mis esperanzas llenas de tierra movedizas.

Ese día, yo sabía, que yo ya no sería el mismo. La realidad, mi realidad, la tuya y la que rodeaba a mi círculo más cercano había estallado como bomba de confeti, donde los papelitos que caían solamente eran de un color: NEGRO.

Y todo cambió.

Y ya jamás, fuimos los mismos. Porque lo que yo pensaba como cierto era una quimera de dos adolescentes que se juran amor eterno y a los pocos días la vida los separan para siempre.

Y así, poco a poco, me fui adaptando a mi nueva vida. Y así poco a poco, empecé a entender mejor a la gente. Y a respetar. Ayyy amigo, SI, RESPETAR a LOS DEMÁS. La clave en la que deberíamos de sentar las bases de cualquier sociedad civilizada.

Y fue así como entendía a la gente que no abrazaba. O aquella que no era como yo. O a esa otra, que vendía sus besos como si de lingotes de oro se tratara.

Aquel día todo cambió.

El día que me dijeron que yo era padre de una persona con autismo, todo cambió.

Reflexiones de una persona con autismo.

El autismo es como el corona virus, crees que nunca te va a tocar a ti

 

Sinceramente pienso que nadie en la vida, si le hubiéramos preguntando hace cinco años hubiera dado una respuesta del tipo: Pues habrá un virus mundial que nos hará estar en casa con nuestras familias muchos días, cerrarán comercios, bares, solo quedarán farmacias, alimentación, hospitales y unos cuantos más de primera necesidad. Piénsalo bien, ¿Crees que alguien hace cinco años hubiera imaginado un escenario tan caótico como el que estamos viviendo ahora? Creo que no.

Pues es como si a ti, te hubieran dicho cuando estabas embarazada ¿Qué esperabas de tu hijo? Seguro que hubieras dicho muchas cosas, incluso algunas que no fueran muy buenas, pero estoy seguro que jamás hubieras dicho. Pues seguro que tengo a una persona con autismo.

La vida es así. No hay que darle más vueltas. Ni imaginar catástrofes, ni imaginar enfermedades, ni imaginar futuros negros para nuestros hijos con TEA,…..y no hay que hacer nada de esto, porque es la propia vida la que se encargará de ir dándonos cosas. Unas veces buenas, y otras veces como ahora cosas muy malas. Pero si por algo nos diferenciamos del resto de especies es por nuestra capacidad de adaptarnos rápidamente a los cambios del entorno. El ser humano con diferencia es la especie que mejor se ha adaptado a los peores escenarios que nos podamos imaginar. Por eso debemos de poner tranquilidad y calma. Porque además se las transmitimos a nuestros hijos/as.

Al ser humano le ha llegado el momento de demostrar, que son únicos cuando se trata de trabajar en equipo. Y solamente se puede salir cuanto antes, si somos capaces de trabajar como un equipo. Si, ahora si, que no hay diferencias. Ahora da igual que tengas TEA, que seas mujer, hombre, negro, amarillo, al virus le importa una mierda. Un virus se ha encargado de demostrarnos que las diferencias las hacemos nosotros, y que la naturaleza no entiende las mismas.

Te voy a dar la única receta válida para salir de esto cuanto antes: Piensa en los demás antes que en ti mismo, y solo así el virus tendrá control.

Mientras tanto, tranquilo y cada día haz algo con este planteamiento, verás como todo pasa muy deprisa.

Por favor, cuidaros mucho y proteger mucho a nuestros pequeños que son nuestra razón de ser.

Reflexiones de un autista.

Las pequeñas cosas del autismo

Mi hijo no podrá pelar un cacahuete

Ni poner en el grupo de chat de whatsap de las familia: os quiero

Ni pedir un helado de chocolate

Ni decirle a sus chica, dame un beso

Ni pedir sal cuando el filete esté soso

Ni preguntar por la Cibeles, ni por Neptuno para celebrar que su equipo ha ganado la liga pues no sabe cual es

Ni abrocharse un cordón

Ni pedir otro cuchillo pues el suyo no corta la carne

Ni pedir aceitunas con una caña

Ni decir lo siento cuando se equivoque

Ni decir la hora cuando se la pregunten

Ni decir si le gusta o no el mar

Ni podrá de por que echa de menos tus caricias

Ni podrá llamar a su amigo para que baje a jugar

Ni pedir que les rasques la espalda porque él no llega a

Ni pedir agua porque el cocinero se le fue la mano con el picante

Ni pedir la barra de pan más tostada

Y es que igual que otras veces he defendido que la felicidad está en las pequeñas cosas, también el no poder tenerlas genera infelicidad. Es inevitable pensar la cantidad de cosas que mi hijo “no podrá”. Es cierto que me tengo que enfocar en las que sí podrá hacer,  porque si no la vida sería como caminar descalzo por un campo de cristales. Sin embargo, hay momentos en los que es inevitable pensar en ello. Y hoy es un día de esos.

Vámonos a la cama y a que termine el día, porque hay días que la única solución para que no duelan es que se terminen.

Reflexiones de una persona con autismo

 

No es incluir a personas con autismo, es tener valores

He visto como en un ginmasio, estando vacío el wc de hombres, alguien ha usado el adaptado para personas con movilidad reducida.

Estamos cansados de ver a personas que aparcan sus coches en plazas que son para personas discapacitadas.

En el autobús y en el metro, nos sentamos en los asientos reservados para ancianos y para discapacitados, habiendo asientos libros que no están reservados

Hemos chillado y alzamos la voz en un restaurante sin importarnos si al lado hay un persona con autismo que no soporta el ruido.

Tiramos petardos al lado de los edificios, habiendo un descampado al lado, en el que no molestamos a nadie

Aparcamos en doble fila y nos metemos a tomar una cerveza, sin darnos cuenta que tapamos uno o varios coches que pueden tener una urgencia

Sacamos el móvil y lo ponemos encima de la mesa, cuando vamos a comer con alguien, demostrándole que nos importa más el móvil que él

NO dejamos salir, antes de entrar, y hay gente que si ve que alguien no llega al ascensor, no hace ni amago de abrir las puertas para esperarle

Entramos en un sitio y no damos los buenos días, y si estamos en el sitio, y entra alguien y los da no le contestamos

Cuando vamos a un cocktail empezamos a coger cosas de las bandejas, sin impártanos si habrá para todos

Sabemos que alguien ha tenido una desgracia, y no somos capaces de preguntarle ¿Como estás?

En la fila, si podemos nos colamos.

Si reparten algo gratis, nos llevamos más de lo que necesitamos.

Si se puede uno escaquear y quedarse con el bote que es de todos, lo hacemos.

Y así miles de cosas, que hacemos, que lo único que nos convierten es en peores personas.

En estas cosas, me estoy incluyendo por educación, pero yo estas cosas no las hago. Por esto tampoco quiero generalizar, y decir que todo el mundo el así. Pero si es cierto que hay bastante gente que tiene estos comportamientos, y ni siquiera lo piensa.

Y en esta ocasión, voy más allá, del maldito autismo. NO se trata de respeto a una persona con autismo, se trata de respetarse a uno mismo. Se trata de respetar a los demás, sea cual sea su condición. Y sobre todo se trata de ser cívico, y de pensar un poco más en los demás que uno mismo.

Jamás, jamás, jamás, podremos construir una sociedad inclusiva si valores, tan sencillos como los que he comentado, y desgraciadamente no los tenemos interiorizados. Y es labor de todos. De mayores, de educadores, de integradores, en fin de todos y cada uno de nosotros. Y tenemos que hacerlo desde el ejemplo, y desde levantar la voz, cuando veamos una transgresión a la buena educación. Si no, es imposible hablar de inclusión de personas con autismo. Cuando tenemos carencias tan grandes en cosas tan pequeñas y a la vez tan importantes.

Reflexiones de una persona con autismo.

NO TE MUERAS ANTES QUE YO, SI TIENES QUE CUIDAR A MI HIJO QUE ES UNA PERSONA CON AUTISMO

NO TE MUERAS TODAVIA

¡Por favor! no te mueras antes que yo si eres de los que lleva la bolsa al Carrefour, no por ecologista, si no por tacaño. ¡No te mueras antes que yo!

¡Por favor! no te mueras antes que yo si eres de los que llevan medio puro en la boca y a golpe de lengua te lo pasas de un lado a otro de los labios. ¡No te mueras antes que yo!

¡Por favor! no te mueras antes que yo si vas con bañador y con calcetines o tienes una bata brillante con un palillo en el bolsillo derecho que usas más de una vez. ¡No te mueras antes que yo!

¡Por favor! no te mueras antes que yo si te das golpes en el pecho diciendo que quieres mucho a tu familia en la puerta del puticlub. ¡No te mueras antes que yo!

¡Por favor! no te mueras antes que yo si eres un mando intermedio de una COMPAÑÍA chusquera, y cierras tus ventas con la técnica de las tres P: putas, purosy pacharán. ¡No te mueras antes que yo!

¡Por favor! no te mueras antes que yo si criticas a este maravilloso país por su clase política pero cambias las ventanas de tu casa y no pagas el IVA. ¡No te mueras antes que yo!

¡Por favor! no te mueras antes que yo si cuestionas el amor de María Teresa Campos y Bigote Arrocet. ¡No te mueras antes que yo!

¡Por favor! no te mueras antes que yo si mantienes acaloradamente que no tienes un BMW porque es igual que el Skoda que tienes en la puerta o que la SIN es igual que la cerveza con alcohol o que seguirías yendo de alquiler a Torrevieja aunque te regalaran un crucero por las Islas griegas. ¡No te mueras antes que yo!

¡Por favor! no te mueras antes que yo si te tatuaste en el brazo LAURA TE AMO pero tu mujer se llama Silvia porque Laura no pudo resistirse a los encantos de barrio de Manolo el cobrador de la póliza de los muertos. ¡No te mueras antes que yo!

¡Por favor! no te mueras antes que yo si has dejado que tú mejor amiga haya colgado en las redes sociales una foto tuya con una diadema con dos pequeñas pollas que se iluminan, porque te sentaron mal los dos tequilas que te tomaste en la despedida de soltera de Amparito la marchosa. ¡No te mueras antes que yo!

¡Por favor! no te mueras antes que yo si pegas, si eres mala persona, si haces la vida imposible a tus subordinados, si no integras a las personas con autismo, si crees que todo consiste en ser guapo o si crees que a Leticia no le importó nada que su futuro cónyuge fuera el heredero de la Corona. ¡No te mueras antes que yo!

Pero ¡¡por favor!!, ¡¡¡nunca, nunca, nunca!!! te mueras antes que yo si eres el que vas a cuidar a mi pequeño cuando sus padres no estemos ya aquí. ¡No te mueras antes que yo!, y por favor, hazle cosquillas a media tarde… le gustan un montón.

Reflexiones de una persona con autismo

Las madres guerreras del autismo

Cualquier madre es una guerrera! 

La madre de un niño con autismo es una guerrera que fue derribada por la vida, con un golpe certero y destinado a su corazón. Fue derribada y sus armas cayeron al suelo al mismo tiempo que las expectativas de un hijo para el que tenían pensado el mejor futuro de los posibles, dentro de todas las posibilidades que le ofrecía su pensamiento. 

De nada le sirvió su escudo y su espada, que tantas veces blandió, no contuvo el diagnóstico de su pequeño. Fue desarmada y su cuerpo y su alma chocaron contra el suelo en una caída que parecía sin fin. Lejos de abandonar la batalla hincó la rodilla en el suelo y como pudo, usando como único bastón su espada, se puso en pie. 

Solo podía pensar en retirarse a llorar la pérdida por un hijo que ya nunca cumpliría con lo que esperaba de él. Sin embargo, en plena retirada, con sus pinturas desdibujadas por un solo golpe y con el rostro lleno de lágrimas se levantó y apretó los dientes, sabía que ahora su batalla se iba a librar de otra forma: sus enemigos serían la normalidad y la diferencia que galopaban en corceles negros con la única intención de tumbarla y mandar su cuerpo a la tierra del olvido. 

Pero estas mujeres tienen alma de guerreras. No se dejan amedrentar por las circunstancias ni porque sus enemigos sean más poderosos que ellas. Saben sacar fuerzas de donde no las hay. Saben dibujar escenarios en los que hacen de sus desventajas la mayor fuerza para su hijo. 

Caen una y mil veces y se levantan dos mil. Caen con fuerza y se levantan haciendo que la caída sea efímera. Tienen un motivo para luchar y eso laconvierte en las mejores, porque luchan por alguien al que cuidarán por encima de todo y de todos los escenarios posibles. 

Sus pinturas de guerra son el tinte de sus canas tempranas y su rímel, corrido por las lágrimas, lo aprovechan para esconderse en la noche y pensar cómo hacer mejor el día que pronto llegará. Saben que no ganarán la batalla, pero también saben que nadie tocará a su hijo. 

Antepondrán su vida a la de su hijo, como lo haría cualquier madre, pero lo harán por escuchar una sola vez en su vida la palabra MAMÁ brotar de los labios de su pequeño. 

Jamás nadie libró una batalla tan desigual y con tanto sufrimiento interno, pero ellas son guerreras y por eso nunca abandonarán el campo de batalla. La vida, al poner a sus hijos al lado de la diferencia también lo hizo con ellas, creó guerreras invencibles que solo dejarán de luchar cuando ya no estén. 

Mientras tanto, esperan el amanecer afilando su espada y dando brillo a su escudo con el firme convencimiento de que su lucha será eterna y tendrá sentido. La vida ha creado a las mejores guerreras que puedes tener en el campo de batalla: la vida ha creado a las madres de una persona con autismo. 

 

Reflexiones de una persona con autismo