Las tres verdades del Autismo, son tres verdades que al principio no entiendes, pero que a medida que tu hijo se va haciendo mayor, van encajando como un guante a una mano fina y suave.

Tres verdades que te cuentan al inicio, mientras tú miras y piensas: con la que tengo yo encima y me dicen tres obviedades. Pues querida amiga o amigo, estas tres verdades quizás te ayuden a sobrellevar el saco que pone todos los días el autismo en tu espalda. Estas son:

TEN PACIENCIA

Desde el inicio, los neurólogos, psicólogos, profesores, y todos los profesionales que han trabajado y trabajan con mi hijo, cada vez que se reunían con nosotros, y el diagnóstico de autismo crecía, en un momento de la conversación dedicaban unos segundos a mirarnos y decirnos: por favor, tenéis que tener paciencia.

El autismo es un trastorno que tensiona tu capacidad de frustración, tu persistencia y es la paciencia, acompañada de fuerza de voluntad, lo que puede ayudar a tu hijo.

Cuando creas que ha terminado, que por fin tu hija o tu hijo lo ha entendido, que esa conducta ya no la volverá a repetir, aparece otra vez. Y otra, y otra, y otra, y cuando creas que ya no puedes más, el autismo sigue golpeando: y otra, y otra, y otra, Solo tu paciencia, tu persistencia y tu capacidad de resistencia ayudará a la persona con autismo

AMOR

Pero amor en estado puro. Un día hablaba con una madre en el colegio de mi hijo, y la mujer, con cara de cansada, me comentaba cosas sobre su hijo que es mayor que el mío. Como seguramente ya sabrás o sufrirás, gran porcentaje de las personas con autismo tiene trastornos del sueño. Pues bien, esta mujer me decía que su hijo se había levantado a las 3.30 de la madrugada y ya no se había dormido; llevaba en pie desde esa hora, eran las 9.00 de la mañana y ya estaba rendida. Desgraciadamente esto lo hacía su hijo muy a menudo. ¡¡¡¡Llevaba así años!!!!

Esto solo se soporta con amor. Con algo que se llama Amor por tu hija o hijo. Aquí ya no es ni paciencia. Existe un nivel superior, y es el amor materno o paterno. Estas situaciones solamente se pueden aguantar si tienes un amor infinito e inagotable por tu pequeño. Sin amor del bueno, del verdadero, no ganarás la batalla al autismo.

LUCHA

Tu pequeño o pequeña necesita a su lado a una persona luchadora. Cuando todos descansen, hay que estar preparado para luchar. Lucha continua. No puedes bajar los brazos, ni arrojar la toalla por muy desesperado que estés. Cada día has de coger tus pinturas de guerra, pintarte la cara y salir a la calle dispuesto a luchar por tu pequeño. Cada minuto tendrás que pensar en luchar. Caerte y levantarte. Caerte y levantarte, pues solamente así podrás plantarle cara al autismo.

Tienes que desterrar de tu vocabulario palabras como: no puedo más, esto va a poder conmigo, ya no aguanto, eres una persona luchadora, con la causa más grande que puede existir: sacar adelante a tu hijo hija.

Se paciente y ponle amor y lucha; haciendo bien estas tres cosas, es muy difícil que no derrotes a tu adversario: el autismo.

 

Reflexiones de una persona con autismo