Tengo una teoría que no es nada científica y que se refiere solo a mi hijo y a mi familia. Pienso que una persona con autismo elige en su vida a una persona normotípica como compañera o compañero de viaje, para darle la oportunidad de que aprenda todo lo que una persona diferente te puede aportar.

Y así pasó. Nació Lucas y se encargó de elegir a una persona especial para él, por la que siente devoción y admiración. No sólo esa persona le dio la vida un mes de diciembre a mediados de hace ya casi 9 años, sino que se la da desde entonces minuto a minuto.

Si ella está en el cuarto donde hay más personas, Lucas no tendrá ojos para nadie más. Estará con ella. En brazos con ella. Dándole besos que parecen mariposas que no quieren volar.

La busca para que le ponga Dora la Exploradora cuando se ha cansado de la Casa de Mickey Mouse. Cuando quiere degustar ese sandwich de nocilla que toma a diario, ella es la elegida para que se lo prepare.

Si tiene que ver la Tablet, la ve con ella; y por supuesto, cuando come se sienta a su lado para estar en contacto con la persona elegida. De hecho, y como digo esto no es nada científico sino fruto de la pura observación, creo que tanto está con ella que se mimetiza, y si ella se encuentra nerviosa o está mala con un simple catarro, él también se pone triste o malo. Es tal la sincronización que me atrevo a decir que Lucas solo quiere una cosa, y es estar con ella.

Con eso le valdría. No necesitaría nada más. Agua, comida y estar con ella; con eso Lucas sería feliz.

También es cierto que es una “amistad” correspondida, porque ella vuela cuando sale del trabajo para estar con él. Deja de ir con sus amigas para estar con él. Si tiene solo un trozo de chocolate prefiere mil veces que se lo coma Lucas a tomárselo ella.

No diré que ella daría la vida por él sin pestañear pues este argumento ya está muy manido y además está dando la vida por él, minuto a minuto. Ella es capaz de cortarle el pelo, las uñas, de bañarle, de jugar con él al pilla pilla, en fin cosas para las que a otras personas Lucas no les deja ni que se acerquen.

Sería incierto decir que a mí y a su hermano no nos quiere. Nos quiere y mucho, ¡pero amigo!, por ella siente algo especial. No por nada, sino porque se nota. Porque la busca. Porque quiere estar con ella.

Cada mañana cuando se despierta Lucas, lo primero que hace, no es beber agua, ni hacer pis, ni desayunar; todos los días, lo primero que hace es buscarla. Saber que está para él es motivo suficiente para empezar y terminar el día. Y así lo hace día tras día. Empieza con ella, y cuando se va a dormir la busca para que esté un rato a su lado sabiendo que el día morirá también a su lado.

Pienso además que dicha unión es de por vida y que no habrá un momento en el que Lucas será independiente, o quizás si lo sea, pero siempre volverá para buscarla.

No puede vivir sin ella y en eso precisamente nos pasa igual a los dos, porque Lucas no puede vivir sin su madre, y yo no podría seguir adelante sin mi mujer. Se llama Gema. Es una persona normal a la que la vida le puso la etiqueta de Madre de una persona con autismo, y si era especial para mí, con esta condición se convirtió en una super heroina.

Gema te queremos.

 

Reflexiones de una persona con autismo