El miedo es uno de los bálsamos perfectos, para no hacer las cosas que deseas hacer con todo el alma.

El miedo que en cualquier ser vivo es necesario como emoción, pues es la base de la supervivencia y de la adaptación al entorno, sin control se convierte en una anestesia propicia para no iniciar proyectos, para no pedirle un beso a la chica que siempre te gustó o para no aprender a tocar el piano porque eres demasiado mayor.

Claramente hay dos tipos de personas: aquellas que lo controlan y aquellas que no. Así de simple. Pues tenerlo lo tenemos todos. La cuestión es saber detectarlo, observarlo y saber hacer de él un buen consejero y no un buen dictador.

El autismo crece y se hace enorme tomando batidos de miedo que reparte a diestro y siniestro entre padres, docentes, profesionales, políticos y en la población en general.

¡Al autismo le tenemos miedo! Le tengo miedo yo y tú.

¡Y es humano! Pero hay que saber controlarlo. El miedo que de por si es capaz de hacerse hueco en tu mente a base de meter los codos y desplazar otras emociones como la alegría, la pasión o el amor, se hace casi ingobernable cuando se pone el traje de la DESINFORMACIÓN y camina por el territorio de lo que para ti es desconocido. Ante un hecho sobre el que no estás informado y no sabes nada de él, el miedo te asalta por la espalda tumbándote en el primer asalto por K.O.

Ante el autismo, sólo queda información. Queda que te formes, que empieces a entender cómo la persona con autismo se comunica, cómo expresa sus emociones y cuáles son los motivos principales que mueven sus comportamientos que a veces rompen la normalidad a la que todos estamos acostumbrados.

Otro hecho donde el miedo surfea con magistral maestría es en las olas del cambio de rol. Cuando se produce en el ser humano un cambio de rol para el que no estabas preparado, el miedo aparece con su tabla de surf, con su bañador y con su cara bien bronceada.

Cuando hoy vas a ser padre de un niño normal y mañana te conviertes de repente en padre de una persona con autismo, el miedo disfruta porque sabe que le toca vivir un día perfecto con olas perfectas para hacer su trabajo de manera perfecta. Ante este cambio de rol, sólo te queda formarte de las cosas negativas y positivas que conlleva este nuevo rol.

¡Información! te hace falta información de lo nuevo que te ha tocado vivir. Solamente de esta forma podrás coger tú también tu tabla y sortear al lado del miedo e intentar que el primero que se caiga en una ola sea él y no tú.

Ante el miedo, tranquilidad, información y control. Porque matar el miedo no podrás. El secreto es ganarle pequeña batallas y hacer de él un compañero en la batalla diaria; de esta forma te dará cautela a la hora de tomar decisiones y conseguirás no tomarlas de manera suicida y con consecuencias negativas para ti y los que te rodean.

¡El miedo es necesario! como necesario es que nosotros lo sepamos controlar.

Y sobre todo ten miedo de los malos, pero no tengas miedo de una persona con un autismo; una persona con autismo nunca lo es.

– Reflexiones de un autista.

 


Fotografía: David Martín