Hoy te he visto llorar, y nunca lo haces. Pero tienes que estar tranquila, yo estoy bien.

Vi, cuando estabas en la habitación, que sin ninguna razón te ponías a llorar.

Sé que es por mí. Porque hay heridas que no se cierran. Porque hay dolores que no se calman. Sé que te enfrentas a diario a estímulos que te recuerdan “que no soy normal” y sé que duele.

¡Pero te necesito entera!

Hoy me tienes aquí para corresponder el amor que me has dado desde que nací. Hoy soy yo el que pone mi hombro para que llores, y tengas consuelo.

¡Pero llora conmigo, no me importa! Porque sé que al autismo no se le vence nunca, siempre estará. Porque al autismo se le convence, y se le convence desde el amor y la esperanza de que todo al final saldrá bien. Porque si quieres enfrentarte al autismo desde la soberbia y arrojando la toalla vas a perder en el asalto uno.

Pero lucha, no lo dejes. Yo te ayudaré a levantarte si te caes.

Sé que tus lágrimas nunca pararán, porque el camino es duro y con piedras que dañan tus pies. Pero si eres capaz de enfocarte en el destino y disfrutarlo a pesar de sus inconvenientes entenderás que serás feliz a pesar del autismo.

¡Y sé que hay días que te mueres! Y días en los que no quieres salir de casa, pero tienes que aguantar igual que hago yo, y juntos llegaremos lejos, te lo prometo.

Por favor, vente conmigo y sonríe que estás muy guapa cuando lo haces.

Hoy mamá te he visto llorar, y nunca lo haces.

Tienes que contar con que el autismo siempre estará acechando en el callejón oscuro para asestarte su golpe más traicionero y te tienes que permitir llorar. No pasa nada. La expresión de las emociones ha sido siempre y será la liberación del alma cuando está rota, ocultarlas y no permitírtelo no es hacerte un gran favor.

Lo que marca la gran diferencia para el bienestar de tu hijo son las acciones y no la evitación de las emociones. Ocultarlas no ayuda a nadie. Si estás tristes llora. Si estás desesperada llora. ¡No pasa nada! Eso sí, en cuanto hayas expresado tus emociones, ponte de nuevo a trabajar para hacer cosas por el bienestar de tu hijo. Búscales juegos, busca espacios para él, busca cosas que le permitan llegar a lo más alto; en fin, cada día haz algo, por pequeño que sea, que ayude a tu hijo a ser feliz. Pero por favor, expresa tus emociones, no hacerlo, solamente puede hacerte daño a ti. No ganarás nada.

 

Reflexiones de una persona con autismo