¿Te sientes una persona con autismo?


Ha tenido que llegar un maldito virus, para que muchos de nosotros sintamos en nuestra piel, lo que muchas veces sienten las personas con autismo: soledad, exclusión, aislamiento, no poder hablar, no poder comunicarse con tus iguales……son tantas las semejanzas que me dan miedo. Es como si una fuerza maligna se hubiera encargado que no somos nada en esto que llamamos universo, y que un simple virus puede llevarnos a un lugar triste y oscuro.

Pero sin duda alguna la gran semejanza con las personas con autismo, es el sentimiento que tienen estas personas de necesitar al resto para poder seguir adelante. No somos nadie cuando nos quedamos solos. Nos necesitamos. Necesitamos que alguien nos toque, nos abrace, nos bese, nos escuche, en definitiva que nos ayude cuando las cosas van mal.

Y de eso saben un rato las personas con autismo. Necesitan de los demás para seguir adelante. Mi hijo no podría sobrevivir él solo. Te necesita a ti, a mi, al de más arriba, y a alguien que le preste ayuda, cuando quiere beber, cuando quiere comer y cuando se pone malo. Él solo no puede. Lo puedes llamar solidaridad, trabajo en equipo, que somos seres sociales, llámalo como te dé la gana, pero el caso es nos necesitamos. Somos seres sociales, dicho y estudiado desde hace ya miles de años, y la soledad termina por matarnos.

No tengo que decir, que no deseo a nadie esta situación. Solo faltaba. Pero veo en ella ciertas semejanzas con lo que mi hijo debe de sentir día a día, minuto a minuto y segundo a segundo. Y desgraciadamente lo de mi hijo, no tiene periodo caducidad. Porque es su condición, porque él es así. No depende de que el gobierno prorrogue 15 días más su condición y llegue un día que se acabe.

Solo espero que este periodo nos sirva como sociedad para reflexionar y darnos cuentas que nos necesitamos unos a otros. Sí, como especie única en este planeta nos necesitamos. Y necesitamos ser solidarios, enarbolar la bandera del perdón, el amor y la ayuda al más débil. Y los que no quieran compartir estos valores, que abandonen el barco de una sociedad digna de todos nosotros. Eso sí, cuando se vayan que se lleven consigo este recuerdo: Se verán solos tarde y temprano y como he dicho, la soledad termina matando.

Todo pasará, porque en esta vida todo pasa. Pero deseo que lo que nos quede es la necesidad imperiosa que deberíamos de tener todos, de ser un poco más buenos día tras días. Y que al final, cuando hagamos de nuestras vidas, hagamos balance, podamos decir: fui una buena persona, ayudé a los demás.

Como es lógico, quiero que esto termine cuanto antes, que haya los menos muertos posibles, y que la gente que está sola no sufra.

Que haya tenido que venir un maldito virus a hacernos reflexionar es triste, pero la vida es así. Y la naturaleza es así. Recordemos que somos animales sociales, y que nos necesitamos.

Reflexiones de una persona con autismo

 

Yo no creo en el autismo

 

 

No me gusta creer en las medias tintas ni en las medias sonrisas que nunca sumándolas harán un sonrisa entera

A mi no me gusta que lo tengas claro en la barra del bar, pero luego naufragues en las aguas bravas de mi condición

No me gusta el baile que es solo para los guapos, y que cuando escupes al cielo le caiga a otro que no seas tú

A mí no me gusta tus palabras que son vacías como pompas de jabón ni tus actos que me separan más de mi integración.

No me gusta ser fuente de parque que no echa agua, ni columpio roto en el que solo se balancea tu imaginación

A mi no me gusta el helado caliente ni la sopa fría, ni la barra de labios que cuando se usa hace menos bella a la persona que la usó

No me gusta tu bolsillo Roto del pantalón por el que se cae mi inclusión, ni la chupa que te pones porque en el autismo hay días sin sol

A mi no me gusta que chilles, ni que me pongas barreras, cuyo criterio al construirlas son sin ton ni son

No me gusta que me abrigues, para que tú conciencia no tenga frío y tampoco tú agua, cuando al qué calmas, no es al mío si no a tu corazón

Me gustan los que arriman su hombro para que no se derramen más lágrimas que no saben su origen,

y me gustan los que se levantan pensando que el día tiene muchas horas para ayudar a los demás y muy pocas para excluir a nadie

Me gustan los que me ayudan y jalean mi nombre: VENGA LUCAS TÚ PUEDES¡¡¡¡ aunque sea para un simple tan hecho como llenar un vaso de agua

y me gustan los que me comen a besos, porque yo no sé darlos.

Me gustan los que cantan esperando que yo esté mejor, y me gustan lo que me traen chocolate porque saben que algún día les daré ese abrazo que

tanto reclaman.

Me gustas tú que me quieres, y que te da igual mi condición, porque me quieres como soy, no como lo que le gustaría que fuera a mucha gente.

Y No me gusta el que no integra, a mi no me gusta en definitiva la sin razón……….

Reflexiones de una persona con autismo

Lo que no me gusta y si me gusta del autismo

No me gusta creer en las medias tintas ni en las medias sonrisas que nunca sumándolas harán un sonrisa entera

A mi no me gusta que lo tengas claro en la barra del bar, pero luego naufragues en las aguas bravas de mi condición

No me gusta el baile que es solo para los guapos, y que cuando escupes al cielo le caiga a otro que no seas tú

A mí no me gusta tus palabras que son vacías como pompas de jabón ni tus actos que me separan más de mi integración.

No me gusta ser fuente de parque que no echa agua, ni columpio roto en el que solo se balancea tu imaginación

A mi no me gusta el helado caliente ni la sopa fría, ni la barra de labios que cuando se usa hace menos bella a la persona que la usó

No me gusta tu bolsillo Roto del pantalón por el que se cae mi inclusión, ni la chupa que te pones porque en el autismo hay días sin sol

A mi no me gusta que chilles, ni que me pongas barreras, cuyo criterio al construirlas son sin ton ni son

No me gusta que me abrigues, para que tú conciencia no tenga frío y tampoco tú agua, cuando al qué calmas, no es al mío si no a tu corazón

Me gustan los que arriman su hombro para que no se derramen más lágrimas que no saben su origen,

y me gustan los que se levantan pensando que el día tiene muchas horas para ayudar a los demás y muy pocas para excluir a nadie

Me gustan los que me ayudan y jalean mi nombre: VENGA LUCAS TÚ PUEDES¡¡¡¡ aunque sea para un simple tan hecho como llenar un vaso de agua

y me gustan los que me comen a besos, porque yo no sé darlos.

Me gustan los que cantan esperando que yo esté mejor, y me gustan lo que me traen chocolate porque saben que algún día les daré ese abrazo que

tanto reclaman.

Me gustas tú que me quieres, y que te da igual mi condición, porque me quieres como soy, no como lo que le gustaría que fuera a mucha gente.

Y No me gusta el que no integra, a mí no me gusta en definitiva la sin razón……….

Reflexiones de una persona con autismo

COME BIEN, MEDITA Y HAZ DEPORTE. Pónselo difícil al autismo

 

Ha llegado el momento de decirle a la gente como es vivir con una persona con autismo. El cansancio ha hecho mella en mi, y estoy cansado de frases del estilo: que pena¡¡¡ me imagino que tiene que ser muy duro¡¡¡ que vida más dura lleváis………

El autismo, cuando aparece en tu vida te pilla entre despistado y fresco. A medida que avanza te vas centrando pero también te vas cansando. Cuando tu hijo/a con autismo es un bebé, le llevas a todos los sitios en el carrito, se porta medianamente bien, y sobre todo cuando no lo hace tú tienes las fuerzas suficientes para hacerte con él. Ahora bien, ¿que va pasando cuando estos niños van creciendo y se meten en una altura y en un peso de cualquier adolescente? Empieza a pasar que los abuelos, la madre, el padre y los hermanos, y probablemente por este orden empiezan a no poder con él. Y no hablo del plano mental, hablo del plano físico.

Por ponerte un ejemplo, mi hijo con tres años tenia la costumbre de tirarse en el suelo cuando a él le apetecía. Dicha costumbre no hemos sido capaces de corregirla, y al día de hoy con diez años cuando se tira al suelo como un peso muerto, los abuelos y mi mujer ya no pueden levantarle. Todavía puedo yo, pero llegará un momento en el que yo tampoco pueda.

Por eso pienso que hay que estar preparado en el plano físico para lo que nos va a venir. Tu malestar mental siempre estará ahí. Tus pensamientos negativos, tus incertidumbres, tu dolor te perseguirá toda la vida, pero ten en cuenta que tu malestar físico va a empezar a aparecer a medida que nuestros hijitos/as se vayan haciendo mayores. Ten un plan para este momento, pues pensar: Bueno ya saldremos¡¡¡¡¡ te puedes llevar a un momento en el que ya sea tarde, y ya no puedas levantar del suelo a lo que más quieres de este mundo.

La Obviedad que voy a decir ahora, no le quita verdad a la afirmación: NUESTROS HIJOS/AS nos necesitan fuertes y saludables. Y quizás yo no soy el más indicado para hablar pues soy consciente de que no hago cosas totalmente necesarias para atender bien a mi hijo: alimentarme bien, hacer deporte y meditar_. Estoy trabajando sobre ello y te aseguro que trabajando bien estos tres ámbitos, la calidad de tu familia aumentará sin duda alguna.

Reflexiones de una persona con autism

MI ESPERANZA Y EL AUTISMO

MI esperanza no es la cremallera rota de tu falda,

ni lo que imagina el onanista gracias a esa maldita cremallera

Mi esperanza no es la lágrima de la novia que despide al marinero

ni es el llanto de ella cuando le traiciona con un amante en tierra

MI esperanza no es coca cola sin gas, ni fruta escarchada en el roscón de reyes

que nadie quiere

Mi esperanza no funciona con las miradas que yo no puedo mantener ni con las caricias que se escapan por debajo de la puerta

Mi esperanza no es verde, pero si azul

Mi esperanza no es juego de azar donde los desamparados esperan un cambio de vida que nunca llega

Mi esperanza sigue rodeada de nubes negras que escupen palomitas que no gustan a los niños

Mi esperanza es un beso mal dado, un abrazo que dura más de lo normal y un pellizco que tiro al aire para ver dónde caerá

Mi esperanza se rompe y se recompone y se desarma y se arma pero sigue siempre adelante

Mi esperanza es la de una madre que llora porque su hijo con autismo le pega por las noches

Mi esperanza es un tren sin revisor y un barco sin polizonte

Mi esperanza es solo una cosa: que algún día me levante y tus labios sean capaz de juntar cuatro letras P A P A

Mi esperanza morirá conmigo el día en que yo muera pero jamas cederá a los chantajes del autismo

Reflexiones de una persona con autismo

LA LÓGICA Y EL AUTISMO

Si solamente utilizara la lógica, como argumento para quererte no podría hacerlo. Te meas dónde y cuando quieres, y yo siempre estoy ahí para limpiarlos. Con la nocilla pintas cuadros inentiligibles usando como lienzo las paredes de toda la casa. Tu manera de querer y agradecer es pellizcar y morder, para dejar la huella de tus besos.

Si solo usara la lógica, no podría quererte. Porque no me dices papá. Porque no me preguntas si me pasa algo. No te alegras cuando vuelvo, ni me miras a los ojos para decirme lo que no puedes con los labios.

Por eso si solo usara la lógica, no podría, ni debería ni querría quererte. Porque no me animas, porque el que levanta al que se cae siempre soy yo, y nunca al revés. Porque lucho por ti más que por nada y por nadie, y jamas vendrás a decirme: gracias.

La Luz de la lógica nunca podría dar luz del amor que siento por ti.

Pero sabes una cosa: que quererte no es una cuestión de lógica. El quererte porque eres mi hijo es simplemente lógico. Pero eso es solo la punta del iceberg.

Te quiero por muchas más cosas. Por que eres un ser maravilloso. Porque ya no quiero conocerte de otra manera. Porque tus silencios me ayudan más que muchas palabras de otros. Porque tus mordiscos son huellas en el corazón y no en el brazo. Porque haces lo imposible por adaptarte a un entorno puramente hostil para tus pocas posibilidades. Porque si me dieran de nuevo la posibilidad de elegir tener a otro hijo siempre te elegiría a ti.

Y sobre todo porque has hecho que esto que llamamos vida tenga sentido. Ya no busco más. Tengo claro el sentido de mi vida. Y eres tú. Y me da igual que no sea lógico.

Reflexiones de una persona con autismo