Otra vez te dije ¡Hola! y otra vez me despedí de ti…

 

De verdad, no sé lo que tienes pero me tranquilizas; contigo el autismo es más pequeño.

Y lo haces sólo con agua, sal, sol y un ritmo monótono que me ayuda a ordenar mi mundo. Quizás en ese ir y venir de olas está el secreto de mi propia tranquilidad.

Cuando te vuelvo a ver tardo unos días en acostumbrarme a tu presencia pero, una vez sumergido en ella, tener que separarme de tu inmensa compañía me parece simplemente una tragedia. Todo el que me ve jugar contigo no puede creer como somos capaces de bailar un eterno vals que termina cuando mis padres lo deciden.

¡Por cierto! ¡No entiendo bien a “los normales”! Se enfadan porque la cerveza está caliente en el chiringuito y no son capaces de perdonar cualquier cosa ante tu infinita grandiosidad. Sin embargo creo que en el fondo hay muchas semejanzas entre ellos y tú.

Todas tus olas son diferentes y por eso son maravillosas, por ser únicas. Como ellos.

Todas tus olas nacen y mueren. Como ellos.

Si las olas se encuentran alguna roca en su camino unas se chocan y se destrozan y otras saltan siguiendo adelante con la cara bien alta y el orgullo del trabajo bien hecho, creciéndose antes las adversidades. Exactamente como ellos.

Sin embargo, hay una cosa que a ti te hace único, tú tratas a todos por igual. No diferencias. Te da igual raza, género, edad, posición social. Tratas a todos igual; que un día tus olas no golpean, pues ofreces tranquilidad y caricias de sal; que un día estás más rabioso, tus olas golpean sin piedad. Pero acaricias y golpeas sin diferenciar; a todos por igual, sin discriminar por absurdas razones que solamente unos cuantos entienden.

 

Niños con autismo conocen el mar

#TodosPodemosViajar

Con el apoyo de la fundación Iluminemos de Azul por el Autismo, decidimos cumplir su sueño y romper todo tipo de paradigmas. Los llevamos a conocer el mar de uno de nuestros hoteles, el Presidente InterContinental de Cozumel.

INTERESANTE EXPERIENCIA DE PERSONAS CON TEA QUE CONOCEN EL MAR

texto extraído de https://iluminemosdeazul.org/3-personas-extraordinarias-conocen-mar/

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Creo que ese es uno de los grandes inconvenientes del ser humano, que cuando reparte amor no lo hace indiscriminadamente y sin ninguna razón, si no que lo hace en función de variables que solamente tienen sentido para ellos.

Así hemos creado un mundo donde el AMOR SE REPARTE sin sentido y se ofrece como bálsamo para curar heridas del alma, un mundo en el que el AMOR se reparte por cuestiones que nada tienen que ver con la generosidad para dar amor.

Hay personas que necesitan de nuestro amor más que otras. Este principio huele a puro egoísmo y rompe con lo genuino del amor, que es repartirlo por igual a todos, pero con el paso de los años he llegado a la conclusión de que hay personas que lo necesitan más que otras.

Esto no significa que nos vayamos a las antípodas del amor y odiemos a nadie. Solamente significa que si consideramos que nuestra capacidad de amar es finita, vamos a dársela a aquellos que más lo necesitan.

Como digo, no sé si reclamar esto rompe con muchos principios del amor puro y verdadero que todo ser humano tiene que sentir, pero el autismo me ha enseñado a pedir cosas por mi hijo y las personas con autismo a pesar de no estar seguro ni de la razón que sustenta la petición ni del resultado que voy a obtener.

Quizás me entendéis, quizás no, lo único que pido es que tratéis con amor a las personas con TEA. ¡Lo necesitan!

 

Fdo. Un padre de una persona con autismo