En mi casa, las siestas no existen y las noches duran más de lo normal.

En mi casa, los sillones son colchonetas en los que salta el acróbata al  que más quiero del mundo.

En mi casa, la nocilla sirve para hacer lienzos de amor e igualdad.

En mi casa, los juguetes están rotos, y las pelotas se usan como lanzadores de besos.

En mi casa, los sillones no van a juego con las cortinas, que muchas veces están descolgadas.

En mi casa, hay que vigilar la sartén con aceite porque mi hijo puede creerse que allí se puede lavar las manos.

En mi casa, las monedas sueltas tienen que ser encerradas como el preso que quiere matar, pues hay un comemonedas al que le saben a regaliz negro.

En mi casa, el agua además de estar en el grifo, y en las botellas de la nevera, fluye por el salón, los dormitorios y sus afluentes recorren los muebles y las camas.

En mi casa, las camas tienen los muelles por fuera y las tablas rotas danzan bailes imposibles.

En mi casa, el ordenador llora por que se le rompió su pantalla, y su amiga,la Tablet, bebe para olvidar que ya tres veces le cambiaron la suya.

En mi casa, a veces el baño está donde no está, y alguien hace cosas que solo se hacen en el baño.

En mi casa, los instrumentos se usan para barrer y tocamos la guitarra con la escoba.

Pero mi casa es mi hogar. Un sitio donde vive un ser maravilloso que es un ser con autismo. Un sitio donde de verdad los abrazos no saben a sal y donde no se sortean los besos,se regalan.Es un hogar diferente, pues a veces huele a eau de pis, pero la bañera es una piscina Olímpica donde Lucas y yo pasamos nuestros mejores momentos. Donde se aprende al ritmo de cada uno y la comparación con los demás es un bocadillo de chorizo que nos comimos cuando nos dieron la casa.

Este hogar es tu casa si estás dispuesto a ayudar al diferente y a apostar por la inclusión. Si de verdad te importa la gente más débil y quieres echarles una mano ven a vernos cuando quieras, serás bien recibido.

Reflexiones de una persona con autismo