Querer y no poder hablarte de quienes son tus amigos en el colegio.
Querer y no poder preguntarte si ya le gustas a una chica o si eres el preferido de algún chico.
Querer y no poder abrazarte sin que te vayas sin esconderte en tu huida.
Querer y no poder saber si hubieras sido un buen o un mal estudiante.
Querer y no poder entender que te pasa cuando lloras tú solo, de repente y sin motivo aparente.
Querer y no poder estar contigo sentados mirando el sol, sin que salgas huyendo sin ningún destino que yo conozca.
Querer y no poder hacerte cosquillas porque notas mis dedos como martillos que te golpean.
Querer y no poder hacer realidad el futuro que tenía pensado para ti.
Querer y no poder sentarme a estudiar contigo el reino animal y el reino vegetal.
Querer y no poder dejarte solo leyendo tu tebeo favorito.

Pero si puedo ver que te quieren tus amigos en el colegio.
Pero si puedo ver que vas mucho con una chica con coleta rubia que es tu amiga.
Pero si puedo intentar una y otra vez darte abrazos y no cansarme de intentarlo.
Pero si puedo ver que pones todos tus esfuerzos en aprender y en intentar comunicarte.
Pero si puedo saber que si lloras es porque algo va mal y tú te las ingenias para hacérmelo saber.
Pero si puedo ver el sol cuando te persigo y sé que tú lo miras conmigo.
Pero si puedo hacerte cosquillas cuando estás despistado y hacértelas tan suave que te arranco una sonrisa.
Pero si puedo inventarme otro futuro para ti.
Pero si puedo estudiar la forma para que entiendas a amar a un perro y a no arrancar una planta.
Pero si puedo estar contigo y disfrutar de los pictogramas que hacen tu cuento preferido.
La vida me ha dado dos opciones: quedarme en el QUERER Y NO PODER o elegir EL PERO SI PUEDO.
Estuve mucho tiempo en brazos del primero y sólo me trajo desdicha y oscuridad. En brazos del segundo estoy aprendiendo a quererte de una forma diferente y a tener claro cuál es mi propósito en esta vida.
Mi consejo, no te vayas nunca con el QUERER Y NO PODER, es un amigo miserable que siempre te dejará pagar a ti y que no te contará nunca historias alegres.

-Reflexiones de una persona con autismo.

 


Fotografía: David Martín