Padres y madres, con ojeras en las que se quedan dormidos sus hijos cuando ellos quieren

Padres y madres, con aliento de vainilla que sus hijas disfrutan en una tarde sin fin

Padres y madres, con peleas callejeras con sus propios hijos en las que el K.O técnico es por un abrazo y un beso

Padres y madres, que no se quejan de sus vidas, pero su vida si se queja al verlos caerse y levantarse una y otra vez

Padres y madres, que lloran por las noches y ríen por el día, con el único fin de que sus lágrimas no sean vistas nunca por él

Padres y madres ,que no piden explicaciones, pero que si saben preguntar ¿Qué tengo que hacer para que mi hija llegue lo más lejos posible?

Padres y madres, que suspiran por un mañana mejor sabiendo que aman su hoy aunque no es lo que esperaban.

Padres y madres, que esperan que alguien vaya a buscar a sus hijas a jugar, y siempre es el cartero el que llama a la puerta.

Padres y madres, que saben que su hijo no será nunca el primero, pero que le apartan con todas sus fuerzas para que tampoco sea siempre el último

Padres y madres, con el corazón hecho pedazos, pero que lo sirven a sus niños azules para que nunca les falta una caricia donde poder apoyarse

Padres y madres, que cada día libran por una batalla para no caerse al abismo, sabiendo que si caen al vacío, ya no se podrán levantar

Padres y madres, que ya no piensan en el futuro, y se conforman con un presente que no sea tan doloroso como el día de ayer.

Padres y madres que lanzan a sus hijos a un mundo que no les entiende y aún así, tienen disculpas para aquellos que su ignorancia separa a sus hijos de ser mejores

Padres y madres, que ya no quieren pensar en lo que pasará cuando ellos no estén. Se conforman que mientras estén sus hijos estén bien.

Y así pasan los días, las horas y los minutos, de los Padres y Madres del autismo. Siempre intentando no caerse en la cuerda floja de la sociedad. Intentando que sigan en el aire las bolas del futuro de sus hijos. Y luchan, y no duermen. Y se despiertan y siguen. Porque saben que la diferencia siempre podrá ser bienvenida en una sociedad adulta y madura. Y luchan por ello. Y lloran, pero se rien. Y rien, pero también lloran. Y son fuertes, porque saben que la debilidad es la mejor forma que tiene el autismo de herir de muerte a sus pequeños.

Y esos padres y madres AZULES, nunca se irán, siempre estarán. Porque el “no estar” supondría dejar a sus hijos a merced de las olas revueltas del mar. Y eso no lo van a consentir.

Padre y Madre AZUL, LUCHA HASTA FINAL, HASTA EL ULTIMO SEGUNDO QUE ESTES AQUÍ, PUES ES LA UNICA FORMA DE QUE TUS HIJAS/OS LLEGUEN AL MAXIMO DE SUS POSIBILIDADES.

LUCHA¡¡¡¡¡¡¡

 

Francisco José Paredes Pérez

Reflexiones de una persona con autismo