¿Te parece normal que la sopa de verduras  comprada en el super sepa a todo menos a verduras? 

¿Te parece normal que hace treinta años llevaban brakets solo dos niños en España y hoy en día solo hay dos que no los llevan? 

¿Te parece normal que haya menús del día en que están malos hasta los huevos fritos con papas? 

¿Te parece normal que yo busque una cosa y no la encuentre en hora y media y mi mujer tarde un minuto y medio en encontrarla? 

¿Te parece normal pedir una botella de vino para una comida de ocho, en la que todos toman vino y no se pida más habiendo carne de segundo? 

¿Te parece normal pedir un poleo menta con unas gambas blancas de Huelva?  

¿Te parece normal que en el cajón de la plancha haya muchos pares de calcetines y solo haya uno de los calcetines del par?  

¿Te parece normal que coma con la camiseta quitada en una mesa en la que se celebra el cumpleaños de tu madre y todos los demás estén vestidos correctamente?  

¿Y yo? ¿Yo te parezco normal? Pues sí lo soy. Con emociones, alegrías, tristezas, con ganas de tener amigos, con ganas de jugar, con ganas de besar y de abrazar, con ganas de superarme, con mis miedos, con mis objetivos por cumplir, con mis esperanzas intactas y mis sueños y deseos despertando a mi futuro para ser sus amigos.  

¿Y yo? ¿Yo te parezco normal? Pues sí lo soy. Solamente soy una persona con autismo. Igual que un señor con bigote o una señora con sobrepeso. No te inventes diferencias que sólo ves tú.  

Inclúyeme por favor  

 

Reflexiones de una persona con autismo