La culpa es una señora que besa al que bebe por pedir otra copa y cuando éste se da la vuelta besa en la boca al que no bebe porque según ella es un aburrido.

Busca sus víctimas en los basureros donde duermen la almas  maltrechas por cosas negativas  que ocurrieron y que de alguna manera ello creen que son parte de haber originado dicho problema.

 

La culpa se va con ricos, con pobres, con sanos y con enfermos. No respeta condición, ni género, ni edad y el sexo para ella es lo de menos. Al que la invita a bailar, no solo le saca el dinero, si no que en cuanto se marcha, le paraliza y le atrapa en una red como si fuera pez atrapado que está condenado a morir.

 

Una vez que saliste con “la señora culpa” y fuiste con ella al cine, luego es muy difícil olvidarla. Entra muy rápido y sale muy lento de tu vida con mucho trabajo y con mucho esfuerzo. Te atrapa, y a cada segundo se acerca a tu oído y te susurra: “Fuiste tú”.

 

No es una gran jugona de las palabras, pues suele nutrirse de determinados mantras que a base de repetición, hacen que poco a poco nuestra sangre se vaya convirtiendo en arena y se nos olvide los besos que regalábamos a la gente que más queríamos: “Si no hubiera hecho aquello……” “Si me hubiera ido a tiempo…….” “No tendría que haber decidido esto……..”

Y el problema es que todos estos mantras, son ríos que siempre desembocan en el Mar de “Ha sido culpa mía”.

 

Y a veces, ante la falta de conocer los motivos por los cuales suceden las cosas, solo nos queda una frase: “La culpa fue mía”. Y allí nuestra gran señora, se maquilla, se peina y de nuevo llama a tu puerta para que la saques de paseo y la única que se ría sea ella. Porque después del paseo, ella se irá a buscar a su nueva víctima y tú te irás a tu casa a llorar porque crees a ciencia cierta qué fue culpa tuyo lo que sucedió.

 

Recomendación lectura

Puedes leer un interesante artículo en La culpa no es del autismo

Los comentarios en prensa han dicho que era un joven cuyos conocidos lo calificaban de “callado y tímido” y “muy antisocial”. También se usaron otros términos como “raro”, “retraído”, “solitario”. Otras informaciones hablan de “una personalidad extraña” y su hermano Ryan (24 años) al ser interrogado dijo que pensaba que Adam sufría un trastorno de la personalidad. Después otras crónicas añadieron que tenía una “ausencia de empatía” y finalmente entraron en el ámbito del diagnóstico clínico señalando que estaba en el espectro autista, que sufría una enfermedad mental como el Asperger y poco después se entraba en una tormenta de acusaciones y estigmas.


Y a la señora De la Culpa, le encanta el mundo del TEA. Y le encanta porque respira y huele a poténciales clientes que le van a comprar sus míseros principios. Padres y madres a los que el autismo les escupió el diagnóstico de su hij@, y ante la falta de salidas y de respuestas, se miran en su corazón y solo tienen el teléfono de “esa señora”

 

Por eso no es bueno ni salir uno solo día con esta señora. Pues como te acostumbres a vivir en el mundo de la culpa, solamente traerás nubes negras a tu pequeñ@ y al resto de la familia.

Tampoco se la eches a nadie. No le des su teléfono a ningún ser querido, pues creemos que ante no ser nosotros los culpables siempre podrá serlo alguien que tenemos al lado.

“La culpa sólo trae lágrimas al mundo del TEA

Leer aqui

El autismo entra en la vida de las familias azules sin ser culpa de nadie. Ni mucho menos tuya ni de tu pareja, ni de la naturaleza, ni de Darwin, ni De Dios. Además cuando entiendas que el autismo es la condición de tu hijo y su naturaleza, le quitarás peso a esa palabra que tanta carga negativa tiene: trastorno.

 

Y eso se consigue con tiempo, trabajando en tu pequeñ@, al lado de tu familia, y sobre todo trabajando tu mundo interior, para ser más sabi@ y llegar a al conclusión de que tú hij💙 lo único que hará será enseñarte otra manera de ver el mundo. Te sacará eso sí de tu zona de confort, pero esto sin duda te hará crecer como persona, como madre/padre y en última instancia como ser humano.

 

No permitas, de verdad que la culpa arruine ese tiempo precioso que la vida nos da para estar la lado de personas que en su diferencia hacen grande su belleza.

 

No sirve para nada buscar culpables……..recuerda si te llama la “señora culpa” no le cojas el teléfono, y si lo haces dile: no puedo atenderte, pues tengo la Maravillosa tarea de sacar adelante a mi hij💙 que es una persona con autismo.

 

 

Reflexiones de un padre de una persona con autismo