Caracoles que no tienen cuernos, y no pueden sacarlos al sol,

 

Borrachos que no tienen dinero para la que según ellos siempre será la última,

 

Marineros que se van y se quedan esperando a que esa novia que dijo que tanto le quería les lance besos desde el muelle, y sólo ven a sus padres

 

Chicles duros, gusanitos rancios, coca colas sin burbujas, y una aceituna con hueso en una lata de aceituna sin huesos

 

Niños que merienda bocadillos de ansiedad porque en el colegio no hacen lo que mandan los cánones de la normalidad

 

Gente que se santigua si ven a dos hombres besándose

 

Personas ignorantes que creen que la vía láctea está en Asturias porque hay muchas vacas

 

Personas menos ignorantes que siguen soñando incluso cuando le han dicho todos sus seres queridos que deje ya de soñar y se dediquen a su trabajo

 

Una uña rota que es la primera que llega a todo aquello que suponga romperse más

 

Una boca que antes besaba y ahora escupe súplicas silenciosas cuando se cruza con su ser amado

 

Una persona que estudió un mba y es el mejor cajero de un gran supermercado

 

Un taxista que era contable en una entidad bancaria, y ahora es el más simpático del mercado en su puesto sirviendo pollo como auxiliar de charcutero

 

Una madre que llora y que sus lágrimas ya solo moján la poca ropa que abriga su alma

 

Padres que creían que tendrían problemas en elegir equipo de fútbol para su hijo, y ahora darían medio brazo, porque su hijo supiera lo que es un balón

 

Un desierto de arena con sabor amarga que parecen tener tus ojos pues nunca duermes bien

 

Un sombrero de paja que no te cubre del sol

 

Una sombrilla que no da sombra, y una cometa que no vuela cuando sopla más el viento

 

Y así siempre…….

 

 

Día tras día. Segundo a segundo. Miles de estímulos y pensamientos que me llegan y que no soy capaz de diferenciar, de analizar. Ese es mi mundo segundo a segundo. Un mundo hostil que hace que me autolesione y tenga ataques de ansiedad.

 

Un mundo que no entiendo, qué no comprendo, qué se escapa a mis capacidades. Y en el que encima tengo que soportar que yo soy el “raro”.

 

Y vosotros, los que no me incluís ¿Qué? ¿Qué hacéis con vuestra normalidad? Muchas veces no sabéis usarla, y lo único que conseguís es sembrar desesperanza y angustia en personas de vuestro entorno.

 

No me llaméis a mi raro. NO os asustéis porque mueva las manos sin parar. Deberías de pregúntate porque mueves tú la lengua soltando improperios cuando nadie pidió tu opinión.

 

Precisamente tú, que al único que quieres es a ti. Y encima no sabes ni quererte. Porque vas por la vida, sin incluir, haciendo daño, y eso amigo no es quererse a uno mismo.

 

¿Y tú, te asustas cuando grito? Y te pasas media gritando, a tus hijos, a tus compañeros, a tu mujer, y yo porque grito una vez te asustas. Y de ti ¿No te asustas?. Lo que no sabes es que quizás yo grito de alegría al ver a mis padres, pero tú gritas con odio, con rencor. Tus gritos y los míos no son iguales, te lo garantizo. Así que empieza a asustarte de los tuyos y a olvidarte de los míos.

 

Te diré una cosa, no soy capaz de digerir tanto estímulo, tanto pensamiento, no soy capaz de planificar, de llegar solo a los sitios.

 

Pero tampoco soy capaz de prejuzgar, de hacer el mal sabiendo que lo hago. NO odio a nadie, ni siquiera a ti. Por eso necesito que cambies comportamientos, que te informes de lo que es mi trastorno, y no sufras demasiado cuando te des cuenta que soy mejor ser humano que tú.

 

Fíjate que hasta he llegado a pensar que personas como tú no quiero que mi incluyan. Prefiero estar lejos de ti y de tu manera de ser. Me gusta la inclusión cuando nado en piscinas de besos, caricias y abrazos, pero no en garitos que huelen a puro, colonia barata y lejía mezclada con el sudor de los camareros. Por eso si eres de ese tipo de gente: MALA GENTE, apártate no te acerques a mi, no es necesario que me incluyas pues no voy a aprender nada bueno y para eso ya me las arreglo yo solo. Tengo autismo, pero tengo claro que no me quiero parecer a ti, si eres mala gente.

Me despido de la buena gente, de aquellos que por lo menos lo intentan. Que me miran y tienen la intención de venir a darme un beso. Ya me basta sólo con eso. Pues el que tiene intención, alguna vez lo hará. Pero tú que eres un convencido de no incluir a nadie, jamás podré contar contigo para mi guerra particular. Hasta siempre, no te acerques a mi.

 

Fdo. Lucas, una persona con autismo