Los seres humanos cometemos muchas torpezas y quizás gracias a eso evolucionamos, pero hay una que por repetición y por ilógica se lleva la palma de la idiotez, y es la maldita comparación con los que están mejor.  Algunos pensareis que esto sirve para evolucionar y para ser mejor, y no os falta razón, el problema es que cuando empezamos a compararnos con personas que creemos que están mejor o que se encuentran en situaciones que creemos mejores que las nuestras, se nos empieza a olvidar de alguna manera que hay situaciones peores y esto, cuando tienes a tu lado a una persona con autismo, hay que manejarlo bien si no sufrirás mucho, y lo dantesco es que harás sufrir a tu hija o hijo más de lo debido.  

El pensar que hay personas que están peor que tú no es un remedio para nada, pero no debemos olvidarlo. Si lo haces cada día solo verás desgracia y lamentos en tu vida, pero de vez en cuando es necesario pensar que hay personas que están viviendo situaciones peores que las tuyas, darte cuenta que nadie tiene una vida perfecta y en consecuencia, actuar y seguir ayudando a gente que lo necesita más que tú.  

Seguramente estás palabras son fáciles de decir y difíciles de llevar a la práctica, pero basta con un ejemplo lleno de barro para que nos hagamos conscientes de que tener a nuestro hijo con autismo es de la mejores cosas que nos han pasado porque ¿qué pasa con esos padres que han perdido a su pequeño de 4 años por el cáncer? Vessi lo vemos así respiramos y nos alegramos de que cada día podamos abrazar a nuestro pequeño.  

¡Claro que lo nuestro es muy importante! Pero que no se nos olvide que hay situaciones que son peores y recordad que no sirve de mucho estar siempre mirando a las personas a las que, bajo nuestra perspectiva, les va mejor. 

Es simplemente una opinión y sé que es difícil, pero a veces así la vida no resulta tan dura.  

 

Reflexiones de una persona con autismo